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Viernes, 16 Marzo 2018 14:31

Dormir no equivale a descansar: nuevos enfoques en medicina

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Las nuevas formas de acercarse al público cuando se habla de salud difieren mucho de las que se empleaban hace tan sólo unas décadas. Con la popularización del conocimiento, el acceso a numerosa información, ya no tiene interés hablar de enfermedades concretas tal y como las estudiamos en la carrera de medicina (una pedagogía que, por cierto, también tiene que cambiar si quiere sobrevivir). Aunque todavía empleamos impactantes titulares para atraer la atención como "España anduvo cerca de los 42000 casos nuevos de cáncer de colon en 2017" lo cierto es que el desarrollo posterior de la noticia no ha de ir enfocada a explicar la fisiopatología del cáncer, los nuevos tratamientos o el valor de las colonoscopias para su detección precoz, pues al fin y a la postre esto son cuestiones que propiamente atañen a los médicos, ahí los pacientes tienen poco que hacer.

Tras un titular impactante ha de ir una serie de consejos útiles y prácticos que el lector pueda llevar a cabo para prevenir algo malo o favorecer algo bueno. Y sobre todo, tras el jarro de agua fría del dato desgarrador, un mensaje positivo de "¡tú puedes!", "¡está en tu mano!", "¡gana la partida!", "¡tómate ventajas!". Digamos que el resto de la noticia ha de erradicar palabras con connotación negativa o de esas que no gusta oír. Porque lo que triunfa es siempre regalar los oídos de los que nos escuchan.

Sin faltar a la verdad, la noticia puede ser más o menos atractiva. A menudo los investigadores descubren proteínas que bloquean la proliferación de las células tumorales o fármacos que interfieren el desarrollo e invasión de gérmenes letales. Son buenas noticias. Pero el lector dice: mira qué bien, qué bueno es investigar e invertir en investigación. Y a lo sumo cooperan con aportaciones a fundaciones de investigación o con sus firmas en peticiones para que los políticos destinen más fondos a la investigación o eviten la emigración de nuestros investigadores a otros países. Pero como no pueden hacer más que esto, la noticia tiene poco calado o recorrido.

Sin embargo, cuando de la noticia emana una serie de consejos y recomendaciones que el lector puede poner en práctica para que su vida sea más feliz y se mantenga lo más alejada posible de las enfermedades, entonces aquella noticia, si realmente tiene fundamento, se convierte en una directriz, una norma, un nuevo enfoque para incorporar en su vida. Pero sobre todo se refuerza y consolida si, puesta en práctica, se comprueba que efectivamente redunda en una mejoría tangible de la calidad de vida, se entienda o no se entienda el fundamento, resulte más o menos plausible: se refuerza y consolida por empirismo. Si me convencen de que correr todos los días 20 minutos me hará sentirme más saludable y compruebo que así es, me haré aficionado al trote. También muchas bebidas o dietas se proponen para "mejorar su vitalidad": pruébelo y se encontrará usted mejor. Y muchos se animan a probarlo si la apuesta no es demasiado arriesgada con el "total, no puedo perder gran cosa...". Si realmente se experimenta una mejoría importante, ya no se piensa (o sí, pero da igual) que pueda ser fruto de la casualidad o el azar o el efecto placebo. Me funciona y punto.

En la anterior entrada (y también en otras) hemos señalado la estrecha conexión del intestino con el cerebro y que cada vez vemos más interacción entre ambos sistemas, el nervioso central y el digestivo. Deseo llamar la atención en esta entrada sobre un conjunto de molestias digestivas en las que hay síntomas que pueden hacer pensar en una intolerancia a alimentos, una celiaquía, un síndrome de malabsorción intestinal o una diarrea prolongada. Puede haber hinchazón abdominal, dolor y sensación de que lo que uno come no le alimenta. Se hacen pruebas para descartar todas las enfermedades en las que pensamos los médicos (parasitación, tumores, intolerancias, celiaquía, insuficiencia pancreática, hipertiroidismo, inflamatoria intestinal,...) y el paciente... no tiene nada. Además si le interrogamos, suele referir que come deprisa y descansa mal por la noches. Pero no desde hace unos días sino desde hace tiempo. O que, aun creyendo que duerme las horas necesarias y de un tirón, se levanta cansado.

Así como cada vez damos un papel emergente al estudio de la microbiota intestinal (un nuevo enfoque de la medicina) también estamos empezando a ver la influencia que el descanso (o la falta de descanso) puede reportar a nuestro intestino. No hablo solo del empleo de dispositivos electrónicos que con sus injuriosas pantallas nos deslumbran hasta altas hora de la madrugada impidiendo la marcha correcta del ritmo circadiano en la producción de hormonas. El rendimiento de los escolares que se desconectan después de la medianoche de sus tablets y teléfonos móviles es notablemente inferior a quienes no lo llevan más allá de las 22 horas de la noche.

Durante la noche se producen fenómenos de reparación tisular y de regeneración de neurotransmisores que influyen no solo en la transmisión de impulsos nerviosos entre las neuronas del cerebro sino también en la regulación intestinal. Una persona puede estar varias semanas sin comer hasta morir. Y sin beber agua puede aguantar incluso siete días o más dependiendo de dónde esté y de su actividad. Pero más de cinco días sin dormir nada puede ser incompatible con la vida para muchos. Del sueño comenzamos a saber muchas cosas y la regeneración de neurotransmisores es vital para un buen funcionamiento intestinal. Para descansar hay que dormir, aunque no siempre dormir equivale a descansar porque puede haber personas que tienen alterada la arquitectura de su patrón de sueño con fases REM raquíticas o inexistentes. Parece que si el sueño no alcanza una determinada profundidad, no se hace reparador.

En mi experiencia profesional, ante muchos de estos pacientes que "no tienen nada" he recurrido a intentar proporcionarles un descanso nocturno más adecuado y... sorprendentemente cuando hemos logrado un sueño reparador mucha de la sintomatología que les traía por mi consulta les remitió. ¿Qué es lo que nos impide dormir bien y descansar? Eso es motivo de análisis profundo en muchos casos complejos. Porque todo el mundo atisba que las razones para no dormir bien pueden ir del cuerpo al alma y viceversa, salpicando en el camino el bolsillo, el vecino y los muertos que guardamos en el armario. Cuando digo que si la cabeza no está bien amueblada... no tiene nada de extraño que las tripas se despeñen de manera anárquica, no estoy ni mucho menos diciendo que los problemas intestinales son todos motivados por un misterioso síndrome de intestino irritable. No todos, pero sí muchos de esos que nos desconciertan. Sin un buen descanso, sin permitir que nuestro cerebro descanse, es raro que las tripas no protesten de alguna manera.

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Sobre ClinicaBDB

El Dr. Luis Miguel Benito es un experto en el Aparato Digestivo y en Endoscopia en el Centro Digestivo Médico Quirúrgica (Madrid). Además, ejerce en su propia clínica: Clínica Dr. Benito de Benito. En los últimos 15 años, ha realizado más de 25.000 endoscopias digestivas. Es colaborador en foros médicos de radio y televisión y en las redes sociales; autor de publicaciones científicas y de un blog médico que cuentas con más de 20.000 visitas al mes.

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